lunes, 10 de diciembre de 2018

RUINAS DE MOLINOS EN HERRERÍAS VIII. MOLINO DEL CASTRO III


Seguimos con la serie sobre los molinos del castro. Hoy lo hacemos con el tercero, situado también en la margen derecha y a unos veinte metros del anterior, dirección hacia la desembocadura.

Boca toma del agua 
La toma de agua se hace a través de una boca construida con mampuestos de muy buena factura y bien conservados, el canal de acceso del agua también es bien visible, ya que aprovecha para uno de los costados la pared natural de la montaña.
Canal de derivación del agua

Muro de evacuación de las aguas
También conserva el muro de evacuación de aguas hacia el río, el canal y el muro. Todo bastante bien conservado.

Canal de salida de las aguas

Entre las ruinas todavía conserva una piedra de moler completa y sobre el río, unos diez metros más adelante existe otra, igualmente entera, presumiblemente de este molino.

Muro del molino

Piedra de molino sobre las ruinas
Este molino como el anterior al estar en la vertiente derecha del río pertenecían a Cabanzón y ya estaban recogidos en el Catastro de la Ensenada de 1753. 


Inicio de la respuesta de Cabanzón donde registran sus molinos sobre el río de Casa de María

Cabanzón tiene una relación muy especial con el agua. Este pueblo se ubica en su parte central sobre un alargado estrato calizo por donde discurre un acuífero que dio lugar a la explotación de cinco pozos alineados, excavados en la misma roca. 

Precisamente, su barrio central denominado El Cau, significa etimológicamente cavidad, hueco o pozo. Uno de los pozos se conserva todavía  junto a la entrada de la antigua escuela y al lado de la encinona. Los expertos en toponimia refieren que Cabanzón recibe su nombre de la llamativa existencia de una alineación de pozos en el terreno calar sobre el que se asienta el pueblo. 

Para llegar desde el centro de Cabanzón a los molinos hay que andar unos 2,5 kilómetros, siendo el invernal más próximo a los molinos uno que se encuentra junto a la cámara de carga de la central hidroeléctrica de Camijanes.

 Entre las ruinas todavía se conserva una piedra de moler completa y sobre el río, unos diez metros más adelante existe otra, igualmente entera, presumiblemente de este molino.


Piedra sobre el cauce del río

LOCALIZACIÓN:
                           43º 19´ 44,36´´ N

                             4º 30´ 34,93´´ O

viernes, 7 de diciembre de 2018

RUINAS DE MOLINOS EN HERRERÍAS VII. MOLINO DEL CASTRO II


En la entrada anterior ya hablábamos de los molinos del castro. Hoy lo hacemos con el segundo que se sitúa en la margen derecha y a unos setenta metros del anterior, dirección hacia la desembocadura.

En un muro vertical se encuentra la toma de aguas, visible y bonita, a continuación, el canal encajonado por la propia pared natural para llegar a la sala del rodete. Por las dimensiones pienso que pueda ser de una única muela.

De frente la toma de aguas para el molino
Se observa los restos de la sala de molienda y conserva un trozo de muro construido sobre una pared vertical del río a unos tres metros de altura.

Vista del canal de derivación
La llegada al molino solo es posible por la montaña. Es un paraje kárstico con cantidad de calizas afloradas, irregulares, que hace muy penoso los movimientos.

Interior del molino
No me explico cómo se podía trabajar en sitios tan peligrosos, con accesos penosos y corriendo muchos riesgos por caídas por resbalones. Ya hemos dicho que estos molinos solo funcionaban en invierno cuando había suficiente agua.

Observese el resto de la pared del molino construido sobre el borde del río
LOCALIZACIÓN:

                           43º 19´ 43,86´´ N
                             4º 30´ 35,94´´ O


miércoles, 5 de diciembre de 2018

RUINAS DE MOLINOS EN HERRERÍAS VI. MOLINO DEL CASTRO I


El pueblo de Casamaría en cuanto a la existencia de molinos presenta un bagaje muy importante, el mayor de todo el municipio. Por el discurren riegas y pequeños ríos que han alojado molinos en el pasado, tal como iremos viendo.

En su término territorial existe el río Molino, afluente del Suspina, que es el más grande. Este último en su parte final cruza una zona escarpada a modo de desfiladero, llamada molinos del Castro, para desembocar en el Nansa a la altura de Trascudia, formando las bonitas cascadas que tan bien conocen los andarines que hacen la senda fluvial del Nansa.  


En rojo los 400 metros del río Suspina que aloja los molinos
Los últimos 400 metros de este río hasta llegar a la desembocadura en el Nansa, discurre encajonado entre paredes que en algunos tramos pueden alcanzar alturas de 60 metros. Precisamente, esta zona denominado El Castro aloja los restos de cinco molinos que iremos viendo en sucesivas entradas.

Ubicación de los molinos en el castro
Como apenas hay espacio entre el río y la pared del castro, no nos imaginamos  cómo pudieron construirse algunos de estos molinos y como pudieron administrarse e incluso llegar hasta ellos. Esta gente eran auténticos hombres del renacimiento. No somos capaces de imaginarnos los trabajos de los molineros en invierno, que eran cuando trabajaban.

Desembocadura del río Suspina en el Nansa. Obsérvese lo encajonado del río
Las ruinas del primero se encuentran en un pequeño pinar de árboles centenarios, sobre la primera curva cerrada que hace el río a mano izquierda, donde inicia el encajonamiento del río, antes de verter sus aguas al Nansa. No se observa la presa, pero si partes del canal de derivación donde en algunas zonas utilizan los afloramientos calizos de algunas rocas. Es el más cómodo de todos y el de más fácil acceso.

Restos del canal de derivación
Se observan algunos restos de paredes, una gran piedra caída que puede ser el dintel de la puerta y, por sus dimensiones, pensamos que sería un molino de una única muela. También pensamos que su tipología podría haber sido la de un molino de cubo, pues no se aprecia muros o vestigios de una balsa para acumular agua.

Restos del interior del molino
LOCALIZACIÓN:
                           43º 19´ 41,46´´ N
                             4º 30´ 34,09´´ O

La piedra señalada puede ser el dintel de la puerta

domingo, 2 de diciembre de 2018

RUINAS DE MOLINOS EN HERRERÍAS V. MOLINO DE LA CALCERA


Se conoce con este nombre al molino que se sitúa al borde del calce que conducía el agua al conjunto de la ferrería-molino de Cades. Esta ruina se sitúa a unos cien metros antes de la balsa que acumula el agua para mover los mecanismos de aquellos ingenios.

Vista del molino. Abajo la riega
Este molino es un poco extraño. Se sitúa al borde de una riega que conduce muy poca agua. Lo hace solo cuando llueve y por unos pocos días.


Presa que desviaba el agua a la ferrería y los molinos. Demolida hace unos años
Tiene una superficie de unos 25 m2 y su puerta se orienta hacia el norte, mientras su cara sur permanece encajonada en una especie de terraplén. Se supone que por el oeste entrarían las aguas para desalojarlas por el este.

Puerta de acceso en la fachada norte
Lo extraño de este molino en su configuración actual. El molino no tiene balsa de acumulación de agua, por tanto, el agua entraría directamente desde la riega y posteriormente desde el calce de la ferrería, donde se nota que tenía un acceso actualmente taponado.

Entrada del agua desde el calce de la ferrería taponada. Vista desde la balsa
Arquitectónicamente, tanto en su lado este como en el oeste dispone de arco de evacuación de las aguas, cuando un molino convencional únicamente lo tiene en un único lado. De ahí la extrañeza de la configuración este molino.

Arcos de salida del agua en fachadas oeste y este.
Al no disponer de balsa desconocemos como se conducía el agua hacia los rodetes. Nunca he visto un molino con esta arquitectura y tampoco los vecinos me han sabido explicarlo.

Posible balsa en la fachada oeste
Lo que si se sabe es que es posterior al que se ubica junto a la ferrería, ya que este último aparecía citado en el Catastro del Marques de la Ensenada.

LOCALIZACIÓN:
                           43º 18´ 15,03´´ N
                             4º 27´ 55,26´´ O

Fachada este para el desalojo del agua. A la derecha la riega
NOTA: En Cantabria existieron molinos de regato, es decir molinos que funcionaban con las aguas recogidas en una riega, mientras lloviese. Una explicación plausible puede ser que, una vez dejado de funcionar como molino, se abriese el arco de evacuación de aguas en su cara oeste, para servir de aliviadero del calce del conjunto ferrería-molino de más adelante.