domingo, 3 de febrero de 2019

LA CARRADA DEL CARBÓN DE LA FERRERÍA DE CADES


Las necesidades de carbón vegetal en una ferrería eran muy elevadas. Se calcula que para obtener un kilo de hierro era necesario dos kilos de vena mineral y unos cinco kilos de carbón. Visitando la ferrería de Cades y observando los volúmenes de sus carboneras, ya nos ofrece una pista de las necesidades de carbón que se necesitaban para reducir el mineral de hierro.

Para fabricar carbón vegetal, la técnica tradicional consistía en apilar diversos trozos de madera dispuestos en forma troncocónica cubriéndolo, a continuación, con una capa de tierra. Generalmente se realizaba una abertura central y otras más pequeñas en los laterales que permitían la entrada del aire de manera controlada. Al prender el interior de la carbonera, la falta de oxígeno posibilitaba que la madera se redujera y se transformara en carbón. De esta manera el poder calorífico de éste carbón era muy superior al de la madera original. El proceso de cocción duraba varios días.

A la hora de decidir la instalación de una ferrería, dos elementos eran esenciales; de un lado, recurso hídrico abundante para mover los mecanismos y, del otro, masa forestal copiosa para facilitar las labores de carboneo. Así que la ferrería de Cades empezaría carboneando los recursos forestales próximos a ella para, según se iban agotando, irlos a buscar cada vez más lejos. De ahí surge la carrada o camino del carbón.

Interpretación del carrada del carbón

Hemos localizado este camino a través de los mapas del catastro de la riqueza rústica de Herrerías.  Se inicia en los límites de Casamaría con Merodio, es decir de Cantabria con Asturias, conocido como Pozobal, contracción de pozo lobal o pozo para cazar lobos.  Lógicamente el camino se adentraba en Asturias, lo que ocurre es que no disponemos de los mapas comprobatorios.

En rojo la carrada del carbón desde Pozobal
El siguiente mapa observamos que el camino pasa cerca de la Rebollada y de las canales del Tanago y de la Maleza. El siguiente pasa por la zona de las Coplas, para adentrarse en el Cotero de la Goza y el cuarto pasa junto a los Valles, la Acebal y el Callejo, para bordear el casco urbano de Otero y descender hasta Cades por el camino Cuesta de la Sierra.

En rojo continuidad de la carrada




En rojo, otro tramo de la carrada

La distancia de Pozobal hasta la ferrería podría alcanzar lo seis kilómetros.




lunes, 28 de enero de 2019

A VUELTAS CON LA ESCALA SALMONERA DE PALOMBERA, EN RÁBAGO


Las escalas para peces son unos dispositivos que permiten a las especies piscícolas puedan salvar un azud en sus procesos migratorios. El azud de Palombera dispone en su costado izquierdo, de una escala salmonera del tipo artesa, con escalones de vertedero central de 4,5mx5mx 90cm de desnivel entre escalones. De esta manera, los peces saltando de artesa en artesa podían remontar la presa.

A pesar del buen aspecto de la escala, ésta nunca llegó a funcionar. Hubo un error de diseño en cuanto a su ubicación. Los peces que remontaban la escala llegaban al canal de derivación,  eran arrastrados por la corriente, así que nunca entraban al embalse. Pareciera lógico que la escala debería haberse diseñado en su costado derecho.
Escala salmonera de Palombera, en los años 50
Con esta anomalía la empresa ha ido aguantando algo más de 60 años, hasta que se le ha demandado ponga solución a la mejora ambiental del ecosistema fluvial del río Nansa, mediante el restablecimiento de la continuidad ecológica en la presa de Palombera, facilitando el paso de la ictiofauna -salmones y de otras especies- durante sus migraciones ascendentes y descendentes. La actuación en la presa puede permitir la ampliación del hábitat accesible en unos 12 km de río, lo que representa más del 25 % de la longitud del río Nansa.

A la derecha la escala sin uso, actualmente
La declaración de impacto ambiental del nuevo proyecto: Sistema sostenible de paso de salmones por la presa de Palombera, término municipal de Herrerías (Cantabria), ya se publicó en el BOE el 18 de julio de 2014.

El proyecto contempla un sistema de subida de salmones, u otros peces migratorios, basado en un ascensor que los remonta hasta la coronación de la presa y los libera en aguas del embalse, y otro sistema de descenso, que permita la bajada de los inmaduros, hasta el cauce, aguas abajo de la presa. Además, se incluye la construcción de una minicentral que disipe la energía del salto, generando energía eléctrica para autoabastecer el sistema. 

Esquema del proyecto publicado en le BOE
También está previsto que en el edificio de la central de 4,60 x 6 metros de dimensiones interiores, se incluya un aula educativa para la interpretación de las migraciones de los salmones, donde se dará a conocer el funcionamiento de las instalaciones y todo lo relacionado con la comunidad piscícola. Un proyecto de estas características no tiene antecedentes en Cantabria. Si esto se lleva a efecto, no cabe duda que nos encontraremos con un recurso turístico más  de Herrerías. 

viernes, 25 de enero de 2019

MINIFUNDIO Y TAMAÑO DE LAS PARCELAS EN CADES


El minifundio se caracteriza por la división de la propiedad rural en fincas muy pequeñas, lo que produce una baja rentabilidad en la explotación de estas, que lleva a sus propietarios a la subsistencia. Este sistema es propio del norte de España.

Las razones de esa baja rentabilidad son obvias; el reducido tamaño impide la mecanización, se pierde gran cantidad de superficie agraria debido a la cantidad de linderos y, por último, por la pérdida de tiempo utilizado en desplazamientos.

¿Por qué se formaba este minifundismo? Según los expertos esto se producía por el régimen de herencia al uso en algunas zonas de España, consistente en que el cabeza de familia a su muerte testaba su propiedad dividiendo a partes iguales entre sus herederos, resultando así pedazos de terreno progresivamente más pequeños.


Mapa del catastro de la riqueza rústica del centro de Cades. Zona marcada

En contraposición a este régimen se reguló otro conocido como mayorazgo, que es un sistema de reparto de bienes que beneficiaba únicamente al mayor de los hijos, de forma que el grueso del patrimonio de una familia no se diseminaba, sino que sólo podía aumentar.

El minifundio se intentó paliar a partir de 1953 con el Servicio de Concentración Parcelaria, a través del cual se intentaba concentrar todas las parcelas de los campesinos en una sola, de una extensión similar a la suma de todas ellas.

Este proceso no fue fácil. A algunos abusos, propiciados por lo políticos y caciques locales, se sumaba la tardanza en el proceso. Un municipio podría tardar más de diez años en concentrar sus parcelas.

Así todo fue un proceso muy positivo, pues aparte de concentrar las parcelas se arreglaban y diseñaban nuevos caminos de acceso a las mismas.

Herrerías fue sometida a este proceso y para entender de lo que estamos hablando, nos hemos permitido estudiar el antes y el después de una zona de Cades, que es válida para el resto del pueblo y para cualquier otro pueblo del municipio.

Para ello hemos manejado los mapas del catastro de la riqueza rustica de 1953, con fotografías aéreas de 1956 y con fotografías actuales del Sistema de Información Geográfica de parcelas agrícolas (SIGPAC), que permite identificar geográficamente las parcelas existentes.

Foto aérea de Cades de 1956. Zona marcada. Parcelas sembradas de maíz
El resultado no puede ser más sorprendente; el centro de Cades pasó de la existencia de varios cientos de parcelas a unas pocas docenas.

Parcelas actuales en zona marcada
Veamos un ejemplo al lado de nuestra casa. Vamos a delimitar la superficie interior compuesta por las zonas siguientes: La Sierra, Socueva, Villachica, parte alta del barrio El Pellón y el antiguo camino de la Cuesta de la Sierra.

En azul, zona de estudio, con sus parcelas antes de la concentración
La superficie de esta zona medida con el  sigpac es de 3,3 Ha, es decir, 33.000 m2. El número de parcelas, muchas de ellas abancaladas, antes de la concentración parcelaria eran de 89. Después de ella 7.

La superficie media por parcela antes de la concentración era: 33.000/ 89= 371 m2

En azul, la misma zona de estudio, actualmente
La superficie media, después de la concentración, fue de  33.000/7= 4.714 m2. O, lo que es lo mismo, la superficie media de las parcelas se incrementó trece veces. Sin comentarios.


domingo, 6 de enero de 2019

LA ACTIVIDAD MOLTURADORA EN HERRERÍAS


Una vez registrados los 15 molinos que existieron en Herrerías – uno cada 74 vecinos, en media-, corresponde analizar el por qué y para qué existieron tantos establecimientos, cuando la población media del municipio en los últimos doscientos años puede situarse en el entorno de los 1.100 habitantes. Actualmente somos 609.

El punto de partida debe ser lo que se conoció como la revolución del maíz. El maíz se trae a España a finales del siglo XV. Lo traen los españoles que llegaron a América, pero no se siembra hasta principios del siglo XVII. 

Proveso del maíz en el valle del Nansa. Dibujos de Andy Torre
La elevada productividad del maíz, frente a otros cereales, produjo una fiebre sembradora, de tal manera que, avanzado ese siglo, prácticamente en todo Cantabria se sembraba maíz.

¿Qué se sembraba antes de que llegase el maíz¿ Se sembraban unos cereales de invierno, la escanda y la esprilla y otros de verano, el mijo y el panizo, especies pobres de trigo y de sorgo, que daban origen a años de gran escasez de grano, provocando terribles hambrunas. El plato más común de la alimentación era un guiso de verduras –berza o repollo– cocido con algo de manteca o tocino, conocido como puchero. Las patatas, que también llegaron de América, todavía no se conocían.

Este proceso mejoró sustancialmente la dieta alimenticia de los campesinos cántabros, desaparecieron las hambrunas y las epidemias asociadas, a la vez que por primera vez se obtienen excedentes para hacer intercambios.

Este proceso fue tan intenso que incluso se modificaron las técnicas de cultivo. Antes del maíz, el proceso del cultivo de la tierra era de año y vez, es decir, se sembraba la tierra un año y se dejaba descansar otro, modificándose por el de sin intermisión, basado en la rotación de cultivos sin descanso alguno.

El maíz se comía en forma de tortas, tortos, boronas, pulientas y boronos. El grano debía molturarse para convertirlo en harina si queríamos degustarlo en las formas anteriores. Para ello se necesitaban molinos, en este caso, hidráulicos.

Si observamos lo que se comía en Herrerías a través el estadillo de los impuestos al consumo registrado en el ayuntamiento durante el segundo semestre de 1896, nos daremos cuenta la importancia que tenía el maíz.

Estadillo del impuesto al consumo sobre lo que se comía en Herrerías, en el segundo semestre de 1896
Algunos de los molinos registrados ya lo estaban a mitad del siglo XVIII. Lo conocemos porque el Catastro de la Ensenada, así lo hacía. Estamos hablando de los molinos de Rábago, ferrería, Bollano, los dos de Bielva, el de Riaño, en Camijanes y alguno de los de Cabanzón sobre el río Suspina. El resto serían anteriores o posteriores a esa fecha.

Los últimos establecimientos iniciaron su declive en el último tercio del pasado siglo. El éxodo rural, el aumento del nivel de vida por diversidad de rentas- trabajador mixto- y la mejora de los caminos y la movilidad, fueron arrinconando el maíz como alimento básico y por tanto arruinando la actividad molturadora.

Actualmente los molinos forman parte del patrimonio rural de una región.

martes, 1 de enero de 2019

LOS MOLINOS EN PIE, EN HERRERÍAS II


Continuamos la serie de molinos en pie, reflejando la existencia de otros tres más, que conozcamos.

MOLINO DE LA FERRERÍA, EN CADES

Este molino, que comparte complejo hidráulico con la ferrería – presa, calce, balsa o camarado-, ya existía en la mitad del siglo XVIII. El catastro de la Ensenada le cita, pero no para bien: declara que el propietario es D. Francisco Antonio de Rábago, vecino de Tresabuela, valle de Polaciones, de un molino nuevo sin haberse concluido por lo que no le pueden regular producto alguno y porque no tiene traza de llegar a entera perfección por estar todo lo fabricado amenazando ruina por el mal terreno que se fundaron los cimientos y el calce.

Entrada del molino de la ferrería

Sea como fuere debieron arreglar los problemas y ponerle en funcionamiento tal como le han conocido vecinos actuales de Cades.  El edificio se proyecta al norte del camarado, su entrada la tiene por un pequeño porche, también orientado al norte, mientras la evacuación de las aguas, que confluyen con las de la ferrería, lo hace por el oeste.


Catastro de la Ensenada. Respuesta alusiva al molino de la ferrería
El edificio es una casa vivienda de dos plantas ocupando la primera la sala de máquinas y un pequeño hueco que correspondería a la cocina.

Fachada norte del molino
El molino ha sido restaurado hace unos años y musealizado, formado parte, junto a la ferrería, de un binomio que administra con éxito Asociación de Desarrollo Rural Saja-Nansa. Este conjunto didáctico que explica los usos del agua en la época preindustrial es único en nuestro país, que puede visitarse. https://ferreriadecades.es/

MOLINO DE ERNESTO EN CASAMARÍA

Este es un pequeño molino rehabilitado con mucho gusto como casa rural alquilable en el pueblo de Casamaría. Se encuentra sobre la riega del Escajeo.    
   
Fachada principal del molino reconvertida en casa rural
Se accede a él por un camino peatonal que pasa por el costado derecho de la iglesia del pueblo, sobre la riega citada. La presa que desvía las aguas, por un canal en buen estado, se encuentra alejada del molino. Este canal cruza una pradera para verter las aguas en una balsa que hace las funciones de cubo rectangular. Por las dimensiones debió de ser un molino de dos muelas.

Calce del molino 
Está orientado al este, las aguas le entran por el norte y evacuan por la cara opuesta, al sur.  El entorno en muy bonito, ideal para pasar unas jornadas tranquilo.

MOLINO DE CASAMARÍA

Este molino no sé cómo se llama. Se encuentra sobre una pradera muy grande que se sitúa cuando uno se desvía de la carretera principal para subir al barrio del El Cuesto, en Casamaría, una vez cruzada la riega.

Molino de Casamaría. Lateral de salida de las aguas
La pradera se encuentra a mano derecha según se sube y el molino junto al riega en el extremo opuesto. Es un pequeño molino de unos 20 m2 posiblemente de una única muela, reconvertido en cobertizo para animales menores.

Otra vista del molino. Por este lado entraban las aguas
Con el nuevo uso los propietarios han tratado de aplanar el pequeño calce de entrada del agua y el canal de evacuación. Así todo conserva el hueco de salida de las aguas y sobre el río se adivinan elementos de la antigua presa que desviaba las aguas. La riega es el misma que la del molino anterior.

Restos de la presa del molino
En esta riega, aguas arriba se encuentran un par de molinos más, el del Carburo utilizado como vivienda habitual y un poco más adelante otra vivienda molino, de dos plantas, actualmente en venta. Ambos molinos pertenecen al pueblo asturiano de Merodio, del municipio de Peñamellera Baja. Esta es la razón por la cual no los incluimos en la relación.

El circulo de la derecha, molino de Casamaría. Los de la izquierda, el del carburo y un segundo molino, de Merodio. La raya que cruza la fotografía separa Cantabria de Asturias
           



jueves, 27 de diciembre de 2018

LOS MOLINOS EN PIE, EN HERRERÍAS I

Después de haber catalogado los restos de los molinos arruinados, corresponde conocer el estado de los molinos que todavía se conservan en pie, para ver qué usos tienen actualmente. Con esta relación nos permitirá, en otra entrada, completar la importancia que la industria molturadora tuvo en Herrerías y el porqué de la misma. 

La construcción de los aprovechamientos hidroeléctricos del río Nansa entre 1942 y 1953, implicó que muchos molinos hidráulicos sobre el río Nansa fueran transformados en eléctricos, previo acuerdo con la empresa Saltos del Nansa, SA. Aquellos perdían la concesión hidráulica a cambio de que esta última cediese el suministro energía eléctrica para seguir funcionando.

1º MOLINO DE VENANCIO, EN RÁBAGO

Este molino que utilizaba el agua del río Nansa, estuvo funcionando junto a una tahona anexa hasta hace unos 60 años. Actualmente queda en la margen derecha de la carretera autonómica CA-842, dirección Pesués, aunque inicialmente, antes de la modificación del trazado, lo hacía en la margen contraria.

Vista del conjunto. A la izquierda el hidráulico y la derecha el electrico

La presa que desviaba el agua fue derruida, al igual que la siguiente, que servía al conjunto de ferrería-molino de Cades, hace unos pocos años, sin conocer los motivos que llevaron a esta destrucción de obras de ingeniería hidráulicas, que en su momento fueron muy importantes.

Este es un conjunto donde se observa lo explicado en la introducción. Conserva el edificio y el complejo del molino hidráulico y, al lado el segundo molino, en este caso eléctrico, con sus mecanismos, que sustituyó al primero. Ambos molinos eran de dos muelas.

2º MOLINO DE RIAÑO, EN CAMIJANES

Este ha sido el molino más grande del municipio que conozcamos y todavía se conserva en pie, aunque fuera de servicio.

El complejo hidráulico constaba de una presa de unos 90 metros de larga dotada de escala para remonte de los peces. El calce de derivación de unos 150 metros, construido en piedra,  y con toma de aguas doble, conducía las aguas hasta la balsa de acumulación.

Vista del molino con su balsa
Hacia la mitad del calce es atravesado por un puente de piedra de dos vanos para comunicar ambos lados. En uno de los costados del puente se encuentra un canal aliviadero. La presa y la toma de agua ha sido destruida hace unos pocos años.

Puente que cruza el calce
La casa molino es un edificio de planta cuadrada, de dos alturas, más una tercera abuhardillada y estaba dotado de tres muelas. El molino ya era citado en el Catastro del Marqués de la Ensenada, es decir que ya existía en mitad del siglo XVIII.

El edificio de mano derecha corresponde al molino eléctrico

Al igual que el molino anterior la pérdida de la concesión hidráulica a mediados del siglo XX, acarreó la construcción de otro molino eléctrico, al lado del anterior de muy buena factura, cuyo edificio todavía se conserva. Ambos molinos, el hidráulico y el eléctrico, han sido dos grandes molinos de buenas producciones.

Estos molinos se encuentran próximos al puente El Tortorio que cruza el río Nansa para desplazarse de Camijanes  a Cabanzón, en su costado izquierdo. 


Vista aérea de ambos molinos. A la derecha el electrico

En consecuencia, nos encontramos con la existencia de cuatro molinos, dos hidráulicos y los eléctricos que les sustituyeron. Estos últimos, dotados en sus mecanismos con las más modernas tecnologías de mitad del siglo XX.


jueves, 20 de diciembre de 2018

¿RÍO SUSPINO O RÍO LA PISA?


Los mapas oficiales que edita el Centro Nacional de Información Geográfica recogen, como río principal de Casamaría, el río Suspino, que toma las aguas del río de la Cornita, del río Molinos y de la riega de Escajeo. Sin embargo, los estudios de toponimia de la zona contienen la voz suspinas como: valleja y prados al sur del Arna, de donde toma el nombre el río principal que delimita Cabanzón y Casamaría.

Curso del río
Pero este no es el único problema; los vecinos de Casamaría llaman río La Pisa, al que recogen los planos como Suspino. Algunos de ellos me comentan que fue cambiado su nombre en contra de su voluntad y lo siguen llamándolo con la primera acepción.

Otra parte del río

Poza del río
Sea lo que fuere puedo advertir que los últimos cuatrocientos metros del río, que discurren encajonados en un desfiladero, con paredes que en algunas zonas sobrepasan los 60 metros, con bonitas cataratas en su curso y en su desembocadura final y buenas pozas de aguas limpias, es de lo mejor que tiene el municipio de Herrerías, sin lugar a duda.

Cascada y poza del río
Si a ello añadimos los restos de cinco molinos que se encuentran en ese curso –dos en el lado de Cabanzón y tres en el de Casamaría- construidos sobre paredes casi verticales, en un equilibrio difícil de imaginar o en laterales de cataratas, para aprovechar la energía potencial de la caída, tendemos una zona de arqueología industrial de alto valor turístico.

Otra parte del río
En definitiva, estamos hablando de una zona de alto valor ecológico y paisajístico, con ruinas de un aprovechamiento industrial casi heroico, que debería concentrar la atención de las autoridades regionales y municipales, para ver que se puede hacer con ella.

Desembocadura del río Suspina en el Nansa