lunes, 24 de agosto de 2020

LA INDUSTRIA QUESERA CÁNTABRA DEL SIGLO XX, A TRAVÉS DE SUS MARCAS COMERCIALES y III

Continuamos con las marcas de fábrica de nuestra industria quesera del pasado siglo. Hoy gran parte de ellas están desaparecidas por lo que han pasado a formar parte de nuestro patrimonio de diseño artístico de nuestra industria alimentaria.

La primera hace referencia a la marca Gallo, para quesos de tipo bola  u holandeses, con fábricas en Mazcuerras y en la vecina Colombres. La marca representa un gallo dentro de un círculo, coronado en la parte superior por cuatro almenas , donde aparece el nombre del peticionario; Tejada y Sáinz y Cía.

La segunda hace referencia a la marca Granja Emilia de San Felices de Buelna.  Es un bonito diseño de un paisaje que contiene árboles, casas y montañas y en primer plano la imagen de un hombre, una mujer y un niño, vestidos con indumentaria pasiega. Ella porta un cuévano sobre la espalda. Las casas son de tipología netamente montañesa.

La marca la presenta Francisco González Ceballos, residente en Bilbao, para todo tipo de quesos y mantecas.

La tercera marca es sobre la Granja El Henar, de la Concha de Villaescusa presentada en 1952, por Joaquín Collantes. La marca representa un paisaje ondulado , con una vaca de raza frisona pastando libremente y de fondo un silo de hierba seca, tipo albar.

Este tipo de silos muy abundantes en el pasado, han desaparecido de nuestro paisaje agrario. Eran silos de forma cónica donde la hierba seca se acomodaba en torno a un gran tronco de árbol, de tal manera que  la lluvia resbalaba por el exterior del mismo conservando estanca la parte interior.

La siguiente recoge la marca La Torancesa, entre Peñas, de Soto Iruz, de Andrés Pérez Sáinz. La marca representa una campesina ordeñando una vaca de raza frisona, en medio del campo.

La siguiente hace referencia a la marca de quesos La Montañesa, de Fernando Collado, de Liérganes.  La marca representa un cerrado de piedra a cal y canto, donde una campesina ordeña a una vaca sobre la pradera. 

Por ultimo recogemos un par de marcas; la primera la marca Pico Cueto de Villegar de Toranzo, referido tanto a quesos como a mantecas. La etiqueta representa en primer plano,  un pico de una conicidad extraordinaria, me imagino que idealizado por el autor.

La segunda hace referencia a la marca Granja El Escudo de Torrelavega, de Joaquín Collantes, un apellido muy conocido dentro del sector lácteo en nuestra región.

La marca ampara todo tipo de quesos, desde el tipo nata de Cantabria, a los franceses tipo Port Salut y  Roquefort y a los holandeses de bola.

Con esta tercera entrada finalizamos la serie sobre marcas de queserías y de quesos de Cantabria. Existen una decena de marcas más, pero de menor contenido artístico que las presentadas. Suelen ser logotipos simples de marcas, pero sin diseños paisajísticos.

sábado, 8 de agosto de 2020

LA INDUSTRIA QUESERA CÁNTABRA DEL SIGLO XX, A TRAVÉS DE SUS MARCAS COMERCIALES II

Continuamos presentando las marcas comerciales de las queserías y de los quesos de Cantabria, en el pasado siglo. Estas marcas son un elemento patrimonial muy importante del fragmentado sector agroalimentario en nuestra región que, dada su calidad artística, no estaría de más que la Consejería de Ganadería Pesca y Desarrollo Rural, las recogiese en una pequeña publicación.

La primera marca de queso es la de Los Pastores de Valeriano Fernández de Orejo. Es un bonito dibujo donde un campesino vestido de fiesta sujeta a una vaca mediante un ronzal, mientras la campesina, también vestida de gala. Al fondo sobre un paisaje montañoso se observa una cabaña.

La segunda marca se denomina La Reinosana, de la viuda de un famoso quesero francés, Claude Napoleón Boffard, instalado en Reinosa en 1880, haciendo quesos franceses, tipo Camembert. Esta etiqueta es de 1905, cuando la viuda se hace cargo de la quesería reinosana. El dibujo representa un prado, con un gallo y una mujer que, entre utensilios lecheros, aparece ordeñando a una vaca.

La tercera corresponde a la marca La Paz Montañesa de Eladio Álvarez de Molledo Portolín. La etiqueta en forma de ovalo representa un paisaje representado por un prado en el que pastan algunas vacas. En primer término, aparece un hombre sentado en actitud de ordeñarla.  

La cuarta corresponde a la marca comercial Las Coteras de Tomás Ruiz Gandarillas de Bárcena de Pie de Concha. Representa un paisaje con un prado cerrado con su portilla de acceso y unas vacas pastando.

La quinta corresponde a la marca Hispania de la empresa afincada en Torrelavega, Industrias Lácteas SA. La figura representa a un león rampante que sostiene con sus patas delanteras una figura con forma de huevo y en su interior las siglas SIL.


Por último, la sexta corresponde a la marca Peñas Arriba. Toma la marca del título de la famosa novela de José María Pereda. La marca la registra José Quevedo y García Lomas de Molledo Portolín. La etiqueta representa un paisaje montañoso y en la parte anterior y entre unos peñascos aparece una cueva y en la boca de la misma un oso de pie. Esta marca está amparada por otra más general denominada La Montaña, y que apare en la parte baja de la etiqueta.
Esta quesería no tiene nada que ver con la tercera, que es igualmente de Molledo.


CONTINUARÁ


miércoles, 5 de agosto de 2020

LA INDUSTRIA QUESERA CÁNTABRA DEL SIGLO XX, A TRAVÉS DE SUS MARCAS COMERCIALES I

Las marcas de fábrica, comercio e industria sirven para proteger productos y servicios, cualquiera que sea su clase y forma, con objeto de que el público los conozca y distinga, sin que pueda confundirlos con otros de la misma especie. Se empezó a regular con el Real Decreto de 20 de noviembre de 1850, en el que por primera vez se legisló sobre la concesión de certificados de marcas, con la idea de que los propietarios de estos distintivos pudieran hacer valer sus derechos frente a los usurpadores.

La historia de la potente industria láctea en Cantabria del pasado siglo la ha desarrollado en varias publicaciones, Pedro Casado Cimiano, un técnico lácteo que dirigió durante bastante tiempo la Cooperativa Lechera SAM, primero como director técnico y después como director general. Además, es un apasionado de las ilustraciones y de los grabados antiguos.

Esa industria láctea durante la primera mitad del siglo pasado fue la más importante de España, sobre todo en el suministro de leche a las grandes poblaciones y muy especialmente a Madrid. La industria quesera no desmerecía esa importancia con la creación de numerosos establecimientos a lo largo de la región, muchas de ellas ya desaparecidas.

Los logotipos y marcas queseras que presentamos las hemos extraído de los archivos históricos de la Oficina Española de Patentes y Marcas Comerciales, donde aparte de admirar los bonitos dibujos y grabados de algunos de ellos, se podría elaborar un mapa de la industria quesera del siglo pasado, que no tiene nada que ver con la actual.

La industria quesera para sus etiquetas solía confeccionar bonitos dibujos en blanco y negro, conteniendo escenas típicas campesinas; mujeres ordeñando vacas, accidentes geográficos de fondo, vestimentas típicas y hasta elementos de nuestra mitología.  Esperamos las sepan apreciar y admirar, ya que forman parte de nuestra historia económica.

La primera que presentamos es la marca La Tierruca, de Luis Collantes de Bárcena de Pie de Concha. Se aprecia un paisaje montañés y en primer término un campesino ordeñando una vaca.

La segunda etiqueta corresponde a la quesería de Eloy Saiz García de Liérganes. Se observa un campo donde una joven acaricia el lomo de una vaca con su mano derecha, mientras en la izquierda lleva una lechera.

La tercera etiqueta corresponde a la marca La Montañesa, la quesería de Desiderio Caballero de Oreña, fechada en 1918. Se observa el antiguo escudo de Cantabria flanqueado por dos vacas, una en cada costado.



La cuarta corresponde a la fabrica de quesos La doble Águila de Villaverde de Pontones, perteneciente a María Dolores del Campo. El dibujo representa un águila bicéfala con las alas extendidas, colocada sobre unas peñas y entre nubes que se desarrollan de abajo a arriba 

La quinta corresponde a la marca Pico Jano, de la Serna de Iguña, de Román Morais Vilarino.  Se observa un paisaje con un pastor vestido con atuendos pasiegos y algunas vacas pastando. Esta marca corresponde a otra más general La Iguñesa.

La sexta y última corresponde a la quesería de Juan de los Ríos Rodríguez, residente en Liérganes, que da origen a la marca Proaño. A diferencia de las anteriores, aquí se observa un paisaje arquitectónico rural representado por una casona montañesa y a su izquierda una torre. 

 

                                                                 CONTINUARÁ