miércoles, 3 de octubre de 2018

EL CUARTEL DE LA GUARDIA CIVIL DE CADES


Durante bastantes años de las décadas de los cuarenta y de los cincuenta del siglo pasado, hubo un cuartel de la Guardia Civil -CGC- en Cades, a pesar de que este pueblo únicamente tenía en esos años unos 140 vecinos.

¿Cuál era la razón para qué un pueblo tan pequeño tuviese un CGC? Pues, ni más ni menos, ser área de influencia de la Brigada Machado, formada por maquis mayoritariamente del Occidente de Cantabria.

Los maquis eran ciudadanos españoles comprometidos con la república que, tras la guerra civil, se refugiaron en las montañas pensando que, la victoria de los aliados en la segunda guerra mundial, pudiese restablecerse el sistema democrático en nuestro país. No fue así y unos pudieron exiliarse y otros decidieron quedarse, donde acabaron mayoritariamente asesinados. La dictadura franquista los llamaba despectivamente bandoleros, pero ellos se consideraban luchadores por la democracia.

El franquismo los persiguió con saña y de ahí viene la proliferación de cuarteles en poblaciones pequeñas. El de Cades se ubicaba en una casa de corredera, situada en el extremo norte de un conjunto de cuatro inmuebles en hilera, del barrio La Concha, entre el de la Calle y el de San Juan y por encima del Solar, el más grande donde se encuentra la plaza y el bar. En fin, un sitio estratégico, que acogía el cuartel para entre 5 y 7 miembros. La casa ha sido restaurada hace unos años.

Casa que fue cuartel de la Guardia Civil, en el barrio La Concha de Cades
Los vecinos cuentan que vivían atemorizados. La presencia de los maquis les comprometía y ello daba lugar a diversas fechorías de la Guardia Civil donde, por aquellos años, escribieron algunas de las paginas más oprobiosas de su historia.

Año 1952. Recibo de la energía consumida en el cuartel de Cades, que pagaba el ayuntamiento
Los vecinos tenían prohibido circular por la noche sin linterna, en los bares se imponía siempre su voluntad, castigaban por nada a los vecinos a traerles carros de leña del monte Arria para calentarse…En fin, interrogatorios y palizas indiscriminadas, las confiscaciones y los abusos eran frecuentes  entre algunos miembros del cuerpo. Todo ello después de más de 12 años de haber finalizado la guerra civil.