viernes, 11 de septiembre de 2020

PAISAJES INDUSTRIALES DE CANTABRIA EN PAPEL

 

En la última parte del siglo XIX y sobre todo en la primera mitad del siguiente, el auge extraordinario de las revistas ilustradas fue aprovechado por muchas empresas para, utilizando esa técnica, definir su identidad y su imagen pública, que las diferenciase de la competencia.

Así es como las compañías en sus cartas, facturas, etiquetas, boletines, catálogos, anuarios, memorias y revistas aparecen unos dibujos, aplicados como ilustraciones, que durante un tiempo van a ser la imagen corporativa de esa sociedad y que vendrán definido por un paisaje industrial que recoge casi siempre sus instalaciones fabriles, muchas veces de forma idealizada,  en las que se podrán adivinar arquitecturas del momento.

Estos materiales de una fragilidad extraordinaria son considerados también patrimonio industrial y se aglutinan dentro de lo conocido como archivo industrial.

En Cantabria hubo algunos ejemplos de estos paisajes industriales en papel, que iremos viendo en sucesivas entradas. Empezaremos por una importante fábrica de loza que se ubicó en Adarzo, y que estuvo operativa hasta la década de los 80 del pasado siglo. Se llamaba la Ibero Tanagra y hoy sus terrenos están ocupados por una urbanización compuesta por cuatro edificaciones de siete alturas, que toma el nombre de la empresa.

Paisaje industrial  de Ibero Tanagra, extraída de un catálogo de los años 60.  A un costado la línea de FEVE que va a Oviedo

Los que en alguna fase de nuestra vida nos hemos dedicado a expandir el sindicalismo de clase, conocemos muy bien las presiones de carácter urbanístico que han pesado sobre algunas instalaciones industriales que, situadas inicialmente sobre los bordes de las ciudades, han acabado  absorbidas por las mismas, determinando en muchos casos el cierre definitivo.

Paisaje industrial de interior. Detalle del horno de esmaltería y la chimenea a pleno rendimiento. 

Las chimeneas han sido los tótems de estas ilustraciones, el elemento simbólico más representativo del hecho industrial, hasta tal punto que se conoce que en algunas se dibujaban donde no las había.

El siguiente hace referencia a los astilleros y talleres de San Martín, situados en su momento sobre el aparcamiento del costado del Palacio de Festivales y al lado del dique seco de Gamazo, que utilizó en sus construcciones y reparaciones navales. Todavía se conservan un par de naves originales del astillero, propiedad actual de la Junta de Obras del Puerto, en fase de recuperación para la instalación en sus salas de la colección de arte Enaire, del Ministerio de Fomento.

 

El viejo astillero de San Martín, En primer término el dique de Gamazo

Este astillero que cerró a finales de la década de los 80, tiene una larga historia de más de 110 años, pasando durante ese tiempo por varios propietarios. Este grabado de aproximadamente 1940, corresponde a la época de su explotación de la familia Corcho, una importante saga de industriales, de origen italiano, con varias instalaciones industriales en Cantabria que iremos viendo.

Observamos en el conjunto un par de chimeneas. La más alejada, que está vertiendo humo, corresponde a la fundición de los talleres, mientras que, la más próxima, apagada, se ubica junto a la caseta de las calderas que  suministraban el vapor a las máquinas de achique del dique seco.

Para finalizar esta entrada traemos la cabecera de un papel-carta de la misma empresa, pero alusiva a otra instalación industrial, en este caso  las instalaciones de la Reyerta, fechada en 1897. Estas instalaciones aunque actualizadas siguen operativas por parte de la compañía BSH Electrodomésticos, donde fabrica las encimeras de gas.


Cabecera de papel carta. Obsérvese el paisaje industrial con las cuatro chimeneas humeantes

Para la siguiente entrada iremos viendo, en nuevas ilustraciones, la evolución arquitectónica de esta instalación industrial.


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