viernes, 25 de septiembre de 2026

COMPARTIENDO SALA CON DOS BUENOS AMIGOS

 

Ayer con motivo de celebrarse el Día de Herrerías, e invitado por el alcalde, tuvimos una charla sobre la presencia de las diferentes arquitecturas del agua en el municipio.

Momento de la charla

En los apenas 40,3 Km2 de superficie, recoge espléndidas muestras referidas a las diferentes formas de su utilización:

Arquitecturas de agua para la pre-industria: molinos y ferrerías

Arquitecturas de agua para la industria: embalses, presas, canales y centrales hidroeléctricas.

Arquitecturas de agua para la biodiversidad: escalas salmoneras, ascensores para remontar presas.

Arquitecturas de agua de boca: fuentes, abrevaderos, pozos, depósitos

Arquitectura de agua para la ciencia: Estación de aforo.

Esta representación de arquitecturas visitables, hace único a este municipio en Cantabria. De aquí puede salir una ruta rodada para ofrecérsela a expertos en hidráulica, en patrimonio industrial, a vecinos y visitantes, en general.

Compartía sala con dos buenos amigos que nos dejaron hace algunos años: Manolo de Cos e Isidoro Sánchez El primero, fallecido en el 2017, tenía expuestas algunas imágenes de su autoría, que tiene repartidas en diferentes instituciones del país, la mayoría públicas. Desde la Biblioteca Nacional, hasta la Fundación Botín, pasando por las fundaciones dependientes del PCE y de CCOO, para llegar a los archivos del Gobierno de Cantabria y del propio municipio.

Manolo con dos buenas boronas

La represión emprendida hacia su familia republicana, una vez finalizada la guerra civil, le llevó a trasladarse a Madrid a vivir donde podían pasar más desapercibidos.

Tras una larga vida comprometida con las causas justas y nobles –murió con 97 años- y cuando ya las fuerzas le escaseaban, tras más de 60 años residiendo en la capital de España, tomó la determinación de venir a morir al valle donde había nacido. Se introduce en la residencia de ancianos de Puente Nansa, donde dura cuatro días. Hay que tener mucho coraje para tomar estas decisiones. Está enterrado en el cementerio de Rábago, junto a su madre y sus hermanos. 

El segundo personaje, Isidoro Sánchez, nos dejó en el 2022.  Ciudadano de Cades, donde nació y donde vivió buena parte de su vida. 

Isidoro con la tarea

En la sala se han expuesto algunas de las composiciones escultóricas de su autoría, que tienen que ver con las actividades rurales desarrolladas en tiempos pasados, en la parte baja del valle del Nansa. Estas actividades, casi siempre económicas, definen el estado tecnológico de nuestro medio rural hasta la segunda mitad del pasado siglo.

Precisamente esa es la importancia de la obra de Isidoro que custodia su viuda Marta Dosal. Contemplándola nos permite ejercer un proceso de memoria y traernos hacia el presente una buena parte de la primera mitad del pasado siglo: desde los medios de transporte, los oficios rurales, las herramientas, las actividades campesinas -masculinas y las femeninas-e incluso las vestimentas y la alimentación.

La obra de Isidoro, es imprescindible para conocer las formas de vida de nuestros antepasados.