miércoles, 4 de septiembre de 2013

ALGUNOS DATOS SOBRE LA MOLINERÍA EN CANTABRIA III. Los molinos de marea.

La principal característica del molino de marea consiste en almacenar el agua  durante la pleamar  en un embalse natural cerrado con presas, para en la bajamar y aprovechando las diferencia de nivel encauzar las corrientes de agua de forma que activen los mecanismos del molino.
 
La entrada de la marea se realiza a través de amplias compuertas que se abren hasta la pleamar  pero que, de forma automática, impiden su salida en la bajamar, dirigiendo entonces la corriente de agua hacia los mecanismos, que iniciarán el movimiento de los rodeznos y en consecuencia la molienda.
 
La marea es un cambio periódico del nivel del mar producido por las fuerzas gravitacionales que ejercen la luna y el sol sobre la tierra. El tiempo aproximado entre una pleamar- máxima altura que alcanza el agua de mar en un punto determinado - y una bajamar – mínima altura que alcanza el agua del mar en el mismo punto-  es de unas seis horas. En consecuencia se producen dos pleamares y dos bajamares cada 24 horas. Además estos periodos evolucionan en cada jornada retrasándose unos treinta minutos entre dos pleamares y las dos bajamares.
 
Entendiendo el funcionamiento de un molino de marea, se aprecia inmediatamente las diferencias de estos con los molinos de río. Estos últimos se construían aguas arriba de los ríos, mientras que los primeros lo hacían en las desembocaduras y en las marismas para aprovechar los flujos intermareales. Esto significaba que disponían de agua todo el año, pero  únicamente en los  periodos de reflujo o de descenso de las aguas marinas, que son unas doce horas al día dividido en dos periodos. Los molinos de río podían moler las 24 horas del día, pero sufrían, a diferencia de los de marea, la escasez de agua en los periodos de sequía. Sin embargo los ingenios mecánicos son los mismos, diseñados  a los volúmenes de agua disponibles.




Portada de la publicación Molinos de mar en Cantabria. La foto corresponde al molino de Santa Olaja, en Soano



En Cantabria por su especial orografía costera albergó un número muy importante de molinos de marea, sobre todo en la zona oriental donde las marismas eran más numerosas y más grandes.


 

Al igual que en la entrada anterior traemos aquí  el censo de molinos de marea del artículo de Carmen Ceballos Cuerno y publicado en las Actas de las VII Jornadas de Acanto sobre Patrimonio Cultural y  Natural de Cantabria, celebradas en 2007. El artículo se titula: Las ferrerías y molinos del Asón: un patrimonio abandonado.


MOLINOS DE MAREA EN EL LITORAL CANTÁBRICO


Bahía de Santoña (1786)
- 1850: se contabilizan 14 cierres de molino:
1 en Argoños, 3 en el barrio de Ancillo, 2 en Adal, 3 en Escalante, 2 en Limpias, 3 en Colindres,… aunque no necesariamente coetáneos.
20
Bahía de Santander (1780 – 1781)
- 1730: al menos 16 molinos (Mercapide, Pérez Bustamante)
- 1753: 15 molinos, según el Catastro de  Ensenada (Mazo Solano).
17
 
Ría de Ajo
2
Marismas de Soano y Helgueras
6
San Vicente de la Barquera (Belmonte)
4

Por último, a todos aquellos que tengan interés en profundizar en estos ingenios, les invitamos a que revisen los trabajos y las publicaciones de Mª Ángeles Gómez Carballo y Luis Azurmendi, precursores del estudio de estos ingenios tanto en Cantabria, como en el litoral atlántico.


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