martes, 7 de abril de 2026

LA MINA LA PLAZA EN LAS FALDAS DE LA SIERRA LA COLLADA.HERRERÍAS

 

En la cartografía oficial del gobierno de Cantabria, aparece un topónimo: mina La Plaza, próxima al camino que discurre desde la pradería del Escajaluco en Cades hasta Casamaría por las faldas de la sierra de La Collada.

Mina la Plaza en la cartografía de Herrerías

Hemos echado un vistazo a las antiguas imágenes aéreas del Gobierno de Cantabria y nos hemos dado una vuelta por el lugar y efectivamente encontramos las escombreras de los estériles y algunos zanjones y bocaminas que nos hablan de la explotación.

Vista aérea de la mina en 1955. Las calvas definen el espacio de la explotación  

La misma vista en 2025 , Las calvas definen las escombreras de la explotación

Debemos advertir que no son las únicas. La sierra La Collada en su vertiente norte disfrutó de numerosas concesiones mineras durante el primer tercio del siglo pasado, sobre todo en la zona conocida como Solnuevo y que llegaban hasta Merodio, ya en Asturias, con abundantes restos mineros.  Sobre esto ya publicamos un cuadernillo en el 2021¹.

En estas minas artesanales se explotaba la calamina, al igual que en La Florida, desde el cual se obtiene el zinc. El material obtenido en estas pequeñas explotaciones mineras debía ser vendido a la Real Compañía Asturiana de Minas, que explotaba la Florida, a unos pocos kilómetros.

La mina se encontraba en la parte baja de la sierra La Cajigalera donde se encuentra un abrevadero del mismo nombre que sirve de referencia, para quien desee visitarlo.

La técnica utilizada en este tipo de explotaciones era mayoritariamente del zanjón consistente en abrir zanjas en torno a una veta de mineral para extraer el mineral y en menor medida la galería minera.

La mina La Plaza tenía dos partes, la superior a un costado del camino y la inferior a unos 80 metros en línea recta. La inferior dispone de una galería minera que discurre de norte a sur al encuentro de la parte superior. No conocemos su profundidad, pero por los estériles depositados debe de disponer de una buena longitud. Ambas partes se encuentran actualmente en medio de una repoblación forestal de eucalipto.

Bocamina de la parte inferior

Zona de estériles de la bocamina inferior 

La superior es un amplio socavón al costado del camino, desde el cual parten nuevos socavones en varias direcciones, desconociendo sus amplitudes. La escombrera correspondiente a esta parte también tiene buenas dimensiones.

Socavón principal de la parte superior

Próximo a esta explotación se encuentran nuevos socavones fácilmente perceptibles por las escombreras que les rodean.


Socavones próximos a la explotación


(1)     (1)  Sánchez Montes, Alix y Sopeña Pérez, Fernando. 2021. Labores Mineras en Herrerías. Colección Papeles de la Sierra n.º 6. Cades. 

domingo, 5 de abril de 2026

EL PATRIMONIO PASTORIL DE LA SIERRA LA COLLADA, EN CADES

 

La sierra de La Collada se levanta a partir del rio Tanea y discurre de este a oeste hasta encontrarse con la de Arria formando una especie de U. Sobre ella se recuestan los pueblos de Cades y Casamaría y en menor medida Cabanzón a los que pertenece.  Además, es el accidente más alto del municipio de Herrerías, alojando lo que sería su techo; el pico Almuerzo de 631, 8 metros.

Sierra de La Collada . A la derecha Cades

Aprovechando estas fiestas de semana santa, nos hemos dado una vuelta, y hemos ido recopilando imágenes de lo que en otros tiempos sería una sierra ocupada por el hombre en busca de su subsistencia. Todavía es posible observar los restos de lo que en su momento fue una actividad importante en torno al cuidado de los ganados, fuesen mayores o menores; vacas, ovejas y cabras.

Los procesos migratorios iniciados en la segunda mitad del siglo XX propiciaron su abandono y esos restos nos hablan de ese pasado vital, en torno al aprovechamiento de los pastos de la sierra. No hablamos de invernales, que también, hablamos de construcciones más sencillas como las cuerres, los tombos y los abrevaderos.

Una cuerre es un cercado circular de piedra, sin techumbre que se construían en las zonas montañosas para proteger al ganado, principalmente terneros ovejas y cabras, durante la noche o para facilitar su manejo y cuidado.

Un tombo es un topónimo relacionado con el relieve y corresponde a los abrigos en la roca utilizados como refugio por los pastores o para el ganado.

En cuanto a las cuerres existen los restos de un par de ellos en la braña del Medio, protegidos de los vientos del norte por un cinto de piedra que hace de visera, muy cerca del invernal y del abrevadero de la propia braña del mismo nombre. Estos cuerres se encuentran a 560 m.s.n.m. 


Restos de dos cuerres

Los restos del invernal son muy evidentes y también se encuentran protegidos por el citado cinto de piedra. Próximo al invernal tenemos un abrevadero de muy buena factura que con sus inscripciones también nos hablan.

Abrevadero y restos del invernal de la braña del Medio

Inscripción en el abrevadero

Ya en la cumbre de la sierra observamos el Tombo La Muezque. Este tombo se encuentra en una de las cimas de la sierra y es producto del desprendimiento de bloques que forman el abrigo. 

Se encuentra bien orientado en la cara sur de la sierra, la que mira hacia el rio Latarmá, y su buena orientación ha propiciado la construcción en torno al tombo de un corral circular para ovejas de unos veinte metros de diámetro, y que ha estado operativo hasta bien adelantado el siglo XX. El tombo se encuentra a 610 m.s.n.m.

Tombo-cuerre La Muezque

Estamos, pues, ante una construcción mixta tombo-cuerre que forma parte de la toponimia local. Esta denominación está recogida oficialmente en la cartografía oficial de Cantabria. Ver https://mapas.cantabria.es/

Por último, queremos hacer mención al abrevadero de la Cajigalera en la sierra del mismo nombre situada en las faldas de la sierra principal, próxima a una explotación minera conocida como mina La Plaza, que explotaba la calamina por la técnica de zanjón.

Abrevadero La Cajigalera

El nombre de cajigalera hace mención a un espacio donde debieron abundar cajigas o robles comunes. Actualmente no se ve alguna.

Pretender que se conserve este patrimonio es pedir mucho. En el pueblo vivimos gente mayor y los escasos jóvenes están a otras cosas.  Me daría por satisfecho si estos últimos fuesen capaces de intuir cómo fue la vida de sus antepasados.

domingo, 22 de febrero de 2026

LAS ABARCAS/MADREÑAS: ¿CALZADO UNICAMENTE PARA EL CAMPO?

 

La abarca o albarca en Cantabria, madreña o almadreña en Asturias y la zoca en Galicia, hacen referencia a un tipo de calzado fabricado en madera en una sola pieza. Fueron utilizados en áreas rurales del norte de España al objeto de aislar el pie de la humedad del suelo.

En el título de esta entrada se hace una pregunta sobre si se utilizó exclusivamente en el campo o tuvo otras prestaciones en algún otro sector. Sabemos que en la minería asturiana fue frecuente su utilización y también conocemos, porque así nos los dejan ver algunos museos marítimos, que en el sector pesquero, -trabajos en lonjas y en general en ambientes húmedos – también tenían cabida.

      Trabajadores de La Encarná, Hueria de Carrocera, San Martín del Rey Aurelio, Asturias. Año 1955.                                                         https://archivohistoricominero.org/

En los archivos de Sniace hemos encontrado una simpática correspondencia entre un madreñero de Cimiano –aldea de unos 40 habitantes, ubicada al lado de Panes, perteneciente al concejo de Peñamellera Baja– y el ingeniero italiano que dirigió la construcción de Sniace en Torrelavega, Gaetano Chinnici.

Trabajador de Forjas de Buelna, laminando en caliente en abarcas,
extraída del video: Forjas de Buelna .1948
                                                 

Corría el año 1945 y Gaetano pide prestado a Solvay y Cie 36 pares de zuecos que le suministraba el madreñero de Cimiano, de nombre Rafael Concha Fernández, para posteriormente pasarle un pedido de 50 pares y que los necesita, al menos la mitad, con cierta urgencia.

Sniace pide prestados zuecos a Solvay que fabrica Alfredo en Cimiano

Deben ser de los números 43 y 44 y acuerdan un precio total por los 50 pares, de 600 pesetas, a 12 pesetas el par.  Rafael explica por carta manuscrita que a Solvay y Cie le suministra zuecos del número 37 al 43 y que los del 44 tienen otro precio diferente.

            Rafael se dirige a Sniace, haciendo la oferta de suministro de zuecos

Rafael hace el envío por ferrocarril hasta Torrelavega que debe pagar Sniace y solicita que el importe de la venta se la ingresen en el banco de Santander de Panes, en lugar de esperar el giro a treinta días que debe emitir como proveedor.  Cualquier pago en la construcción de Sniace se hacían desde Madrid.

Notificación del envío de los zuecos

En total siete documentos cruzados entre Rafael y Gaetano, fechados entre 16 de julio y el 14 de agosto de 1945, donde Sniace formaliza a un nuevo proveedor y la liquidación completa del pedido de los 50 pares de zuecos. Vaya eficacia, tanto del demandante como del proveedor. 

Orden de pago de Gaetano, una vez recibido el pedido

Hoy nos acercamos a Cimiano en busca de algún descendiente de Rafael. No había ninguno de los dos hijos que tuvo que, actualmente, residen cerca de Llanes.

Si conocimos a Carmen Cordero que nos habló de Rafael, de las dos casas en las que residió y del monte próximo al pueblo de donde se surtía de la madera.

La dejamos los documentos de la correspondencia junto a una publicación de Sniace, editada por la Red de Patrimonio Industrial de Cantabria, https://redpatrimonioindustrialcantabria.org/red  a la que pertenezco, con motivo de la exposición organizada en el pasado otoño en Torrelavega, con el compromiso de hacérselo llegar a la hija de Rafael.

Creo que esta historia despeja algo la duda sobre título de la entrada. Efectivamente abarcas, madreñas o zuecos también fueron un calzado de utilización en la industria. Lo hizo en dos poderosas empresas de nuestra región; Solvay y Cie y Sniace, al menos en algunas de sus secciones.