domingo, 23 de junio de 2019

MOLINOS DEL CASTRO EN CABANZÓN: ¿FE DE ERRATAS?


Cuando iniciamos la investigación de lo que representaba ese topónimo que aparecía en todos los mapas del Servicio Geográfico Nacional, denominado Molinos del Castro, intuimos que el cauce del río Suspina, en sus últimos mil metros, era la divisoria entre Cabanzón y Casamaría. Los ríos suelen ser utilizados como límites territoriales y bastantes ejemplos tenemos en la zona; el Tanea separa Herrerías de Rionansa y el propio Nansa divide a Cades de Rábago.

Sin embargo, informaciones recogidas entre los vecinos vimos que estábamos confundidos; Cabanzón dispone de fincas en la margen izquierda del río Suspina, lo que evidencia que el río en esos metros finales pertenece exclusivamente a ese pueblo.

Preparando la Comunicación que presentamos a las Jornadas sobre Patrimonio Industrial, consultamos en el Archivo General de Simancas el Catastro de Ensenada - http://www.culturaydeporte.gob.es/cultura/areas/archivos/mc/archivos/ags/portada.htmllas respuestas facilitadas sobre Cabanzón. Efectivamente describe la existencia de tres molinos; dos pequeños, de una muela, en el Castro, sobre el río de Casa de María y el tercero sobre el río Suspina.  El archivo de Simancas no dispone de las respuestas de Casamaría, al considerarlas perdidas.

En consecuencia, dispusimos que el Castro en 1753 alojaba ya dos molinos de los cinco cuyas ruinas son perceptibles actualmente y que el río en esa zona se conocía como el de Casa de María, mientras el tercer molino, se encuentra aguas arriba del mismo río, denominado el Suspina.

Recientemente hemos encontrado las respuestas en el catastro de Casamaría, publicadas en Relaciones Histórico-Geográficas y Económicas del Partido de Laredo en el siglo XVIII, de Tomás Maza Solano, editado en 1965. Casamaría en la respuesta 17 sobre la existencia de molinos o no en su término,  cita textualmente: que en el término de este pueblo hay cinco molinos harineros, de una muela cada uno,  que muelen con agua del río llamado Casa de María los cuatro y otro con el arroyo de Suspinas,  y que por falta de las aguas y moliendas, escasamente muelen la mitad del año y que dichos molinos, uno con otro, regulan su producto, en cada año, veinte celemines de maíz.

Portada del libro de Tomás Maza Solano
A mediados del siglo XVIII, cuando se realiza el catastro, Bielva y Cabanzón pertenecían a Val de San Vicente y el ultimo pueblo mantenía litigios territoriales con Casamaría. El propio catastro de Casamaría, en su respuesta tercera sobre sus límites territoriales, cita: que, sobre la mitad de su territorio, poco más o menos, de dicho termino se ha movido injusto pleito por los vecinos del lugar de Cabanzón, jurisdicción del valle de Val de San Vicente, pretendiendo su propiedad….

El complejo hidrológico de Cabanzón-Casamaría es bastante complejo y está formado por riegas, arroyos y riachuelos que se unen al río Suspina prácticamente debajo del puente que permite el paso por la carretera CA 855.  Unos treinta metros más delante de donde desemboca el Suspina en el Nansa, lo hace el pequeño arroyo Llavero, que no tiene entidad para disponer de molinos en sus márgenes.

Complejo hidrológico de Cabanzón-Casamaría
Con esta nueva información nos atrevemos a aseverar algunas cuestiones:

1º. El río de Casa María del catastro que alojaba seis molinos –dos de Cabanzón y cuatro de Casamaría, es el actual Suspina en sus últimos metros.

2º. Los dos molinos sobre el Suspina –uno por cada pueblo, por tanto, en márgenes diferentes-, es el actual río aguas arriba, entorno a la iglesia Nuestra Señora de Loreto.

3º. Es muy posible que en 1753, por las respuestas dadas, los límites entre ambos pueblos estuviesen en el cauce del río. Sin embargo, los pleitos que entabló Cabanzón contra Casamaría debieron saldarse a favor del primero, ensanchando sus límites territoriales, que son los actuales conocidos.

4º. En consecuencia, si hoy se hiciese el catastro todos los molinos sobre el río de Casa de María pertenecerían a Cabanzón.


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