martes, 22 de junio de 2021

LOS TOMBOS DE LA SIERRA LA COLLADA III

 

En esta entrada vamos a describir el Tombo o abrigo de Cades. Este tombo se encuentra en el lugar de los Cantones, llamada así por los imponentes bloques de cuarcita dispersos que contiene. Este lugar se encuentra debajo del depósito regulador de la traída de aguas de Herrerías, ubicado en la ladera sud oriental de la Sierra La Collada.

El bloque de unos 10 metros de longitud, por 5 de anchura y cuatro de altura, contiene un abrigo de unos dos metros de anchura y es utilizado como refugio por su orientación cálida y seca.

Tombo o abrigo de Cades

Además, el abrigo contiene un panel de pinturas rojas situado en un friso inclinado, que según los expertos pertenecen a un lapso de tiempo que van del Neolítico a la edad del Bronce, el denominado arte esquemático que corresponde al tercer milenio antes de cristo. Puede corresponder a algún asentamiento de pastores en las montañas de la parte baja del valle.

Esta manifestación se ubica dentro de un entorno arqueológico de similar cronología, como veremos en la siguiente entrada.

Cara del tombo que contiene las manifestaciones arqueológicas


Abrigo del refugio

Estamos pues ante un yacimiento arqueológico que los expertos han estudiado y dejado constancia del mismo. 


  Calco de las figuras del abrigo, extraído de la publicación: Después de Altamira: 
                              Arte y  grafismo rupestre post- paleolítico en Cantabria

Ver:

https://www.academia.edu/39483430/DESPU%C3%89S_DE_ALTAMIRA_Arte_y_grafismo_rupestre_post_paleol%C3%ADtico_en_Cantabria_Resumen_de_la_obra_. Editado por ACANTO con la colaboración de la Asociación Cántabra para la Defensa del Patrimonio Subterráneo. La referencia arqueológica se encuentra en la página 191 y siguiente.




lunes, 21 de junio de 2021

LA FERRERÍA Y EL MOLINO DE CADES, EN LA GUÍA NACIONAL DE TURISMO INDUSTRIAL

 

La Asociación de Operadores de Turismo Industrial ha editado la guía de  Turismo Industrial de España. En ella se recogen los recursos más importantes de cada Comunidad Autónoma. Descargar en:

https://www.aoti.es/uploads/1/2/4/5/124541490/guiaturismoindustrialdeespa%C3%B1a_aoti__1_.pdf

Para Cantabria se han elegido cuatro recursos: el Centro de Interpretación de la Industria de los Corrales, el molino de mareas de Santa Olaja, las vías verdes y yacimientos  mineros de Castro Urdiales y alrededores. El cuarto recurso propuesto es la ferrería y el molino de Cades.

                                     Portada de la guía de turismo industrial

Hay que felicitarnos por ello y esperar unas visitas concurridas a este importante recurso local.


jueves, 17 de junio de 2021

LOS TOMBOS DE LA SIERRA LA COLLADA II


En esta entrada vamos a describir el Tombo de los Cesteros que, como su propio nombre indica, era el refugio de los cesteros que, desde diferentes pueblos de Peñamellera Baja venían, a la parte sur de la Collada,  a cortar palos y tejales para confeccionar sus cestos.

Entrada al tombo


Bastantes pueblos de nuestro municipio vecino asturiano han sido tierra de maconeros o cesteros. El Catastro de la Ensenada relata, la existencia de cesteros en Buelles, El Mazo, Suarías, Panes, Alevia… Existe un importante testimonio recogido de un maconero de Narganes, Félix Sotres, que explica con mucho detalle los viajes a la zona de Arria a por palos. https://redmeda.com/estudios/la-cesteria-en-asturias/#ftoc-felix-sotres-narganes-penamellera-baxa

Cuenta que cada ocho o quince días, más de 30 viajes al año, iban a por palos a Arria. Salían de Narganes a las 3,30 de la madrugada y les llevaba unas cuatro horas llegar hasta Arria. Tenían que bajar hasta Panes para cruzar el rio y subir hasta Merodio. Desde aquí enlazarían con Pozobal, para subir por el camino que va a Gedillo por el Collau Jigares y descender hasta las riberas del rio donde se encuentran las matas de avellano.

Iban todos los maconeros del pueblo juntos, con burros para transportarles y el viaje para ellos, aunque a veces pasaban muchas penalidades, eran como una romería. La demanda de materia prima era tal que no se respetaba las menguantes para la corta de la madera. Todos los maconeros de Peñamellera se surtían de Arria.


Parte central del tombo

El tombo se encuentra unos 250 metros camino abajo, dirección Venta de Fresnedo, del cruce que conduce, bien a Gedillo o a Arria, en su costado izquierdo y en terrenos de Herrerías.

Vista parcial del tombo

El tombo es una peña semicircular de unos 20 metros de larga por 5 de alta, con las características propias de los tombos; paredes inclinadas a modo de refugio. Dispone igualmente de un buen frente a modo de plazoleta que les servirían para guardar los burros.

Es fácil imaginarse los importantes servicios de refugio prestados a nuestros vecinos asturianos, por este tombo.


martes, 15 de junio de 2021

LOS TOMBOS DE LA SIERRA LA COLLADA I

 

Tombo, vocablo que no aparece en el diccionario de la RAE, es un topónimo relacionado con el relieve y corresponde a los abrigos en la roca utilizados como refugio por los pastores o para el ganado.

La sierra La Collada, que es la que se encuentra a espaldas de Cades, forma parte de un macizo montañoso mucho más amplio, entre los que se encuentra el de Arria y la Sierra de Urgabes, que se extiende por los municipios de Lamasón, Peñarrubia y Peñamellera Baja, en Asturias. La Collada aloja el techo de Herrerías a través del pico Amigo de 634 m.s.n.m.

Esta sierra presenta una geomorfología compleja, mezcla de materiales del Trías como la arenisca y conglomerados silíceos, con las calizas de montaña del periódico Carbonífero. Factores erosivos han propiciado los desprendimientos a lado y lado de la sierra de grandes bloques y lajas de gran tamaño, que los locales denominan abiércoles.

Estos factores erosivos propician formaciones caprichosas que han dado lugar a los refugios, que los pastores han utilizado, que conocemos como tombos y que posiblemente hayan impedido la construcción artificial de otro tipo de refugios, como podían ser los chozos pastoriles. 

Vamos a iniciar una serie sobre tombos destacados en la sierra La Collada y la empezaremos con el Tombo La Muezque. Este tombo se encuentra en una de las cimas de la sierra y es producto del desprendimiento de bloques que forman el abrigo.

Tombo La Muezque con su corral para ovejas

Se encuentra en la cara sur de la sierra, la que mira hacia Latarmá, y su buena orientación ha propiciado la construcción en torno al tombo de un corral circular para ovejas de unos veinte metros de diámetro, y que ha estado operativo hasta bien adelantado el siglo XX.

Entrada del corral, al frente paredes del refugio


La utilización del mismo corrió a cargo de la familia Obeso Díaz.

Pared del corral sobre el tombo




miércoles, 19 de mayo de 2021

¿QUÉ PASÓ EN CARMONA ENTRE ESTAS DOS IMÁGENES?

 

Me he permitido bajar del Facebook de Rafael Gómez, esta importante imagen de Carmona, de más o menos 1960, en la que se observa la mies cerealista sembrada de maíz del país, en varias docenas de tierras. En ese tiempo no se había realizado la concentración parcelaria, así que esa parte central que parece una única tierra, en realidad esconde docenas de pequeñas parcelas.

La imagen nos permite adivinar la importancia que tuvo el maíz en ese tiempo, hasta tal punto que se puede establecer que los niveles de maíz empleados en la alimentación humana, en Carmona, pueden equiparase a la de cualquier pueblo rural mexicano, de donde es el centro originario este importante cereal.


Carmona en 1960 y actualmente

Las formas de trabajar y degustar el maíz, que era compartido también con las gallinas y los chones, ya lo trató un insigne carmoniego, Alberto Díaz Gómez, publicado en el V Anuario, del Instituto de Etnografía y Folklore Hoyos Sainz, en 1973. Alberto, junto a Joaquín González Echegaray, son los autores del Manual de Etnografía de Cantabria.

En la siguiente imagen, realizada sesenta más tarde, la mies cerealista ha desaparecido totalmente. Se ha pratificado. ¿Qué ha pasado en ese corto espacio de tiempo donde ha desaparecido el maíz en los sembrados y en la alimentación de los carmoniegos? Nos vamos a atrever a dar algunas pistas para abrir el debate, por si alguien quiere participar.

1º Carmona pertenece administrativamente a Cabuérniga y geográficamente a Rionansa, en el valle del Nansa. Consultando las series estadísticas del ICANE, nos dice que ambos municipios, durante estos años, han perdido población. Veamos:

Municipio

Población

1960

Población

2020

Diferencia

%

Cabuérniga

1.837

965

47,4

Rionansa

2.340

1.029

56,0

 

Ambos municipios han perdido más o menos la mitad de la población y además la existente está envejecida. La pirámide poblacional de ambos municipios es una pirámide invertida, lo que permite establecer la falta de brazos en Carmona, para trabajar el cereal.

2º Un geógrafo local, Jairo Cortijo Gil, que ha investigado sobre el maíz y sobre el paisaje y el patrimonio rural, mantiene más o menos esta teoría. Dice  que: al haber sido el maíz el pan de los habitantes de estos pueblos, es en cierto modo símbolo de su miseria, pues los señores acostumbraban a comer pan de trigo. Este estigma del maíz como cosa de pobres llega hasta la actualidad, por eso mucha gente en cuanto tuvo la oportunidad dejó de lado el maíz y sus productos derivados, lo que ha contribuido indudablemente al estado de olvido y desaparición del maíz y por ende del estado de abandono de algunas mieses.

3º La pérdida de usos y costumbres, ligado al aumento general del nivel de vida, ha propiciado la desaparición de las formas tradicionales con las que se trataba al maíz. La desaparición del llar donde se cocinaba la borona, la introducción de nuevos alimentos y de nuevos instrumentos y herramientas para cocinar y descansar, ha provocado la modernización de la sociedad rural.  

4º Ahora los carmoniegos que quieren comer algún producto de maíz, adquieren la harina, de procedencia asturiana, en las tiendas y supermercados de la zona y la elaboran mediante cánones mucho más modernos.

De cualquier manera, analizar ambas fotos produce una tristeza infinita

domingo, 25 de abril de 2021

LOS CARRILES DE CASTAÑAS DEL MONTE HOZARCO, EN PEÑARRUBIA

 

El pasado viernes, aprovechando el día extraordinario que hizo, nos recorrimos el viejo camino medieval que unía La Hermida, con los pueblos altos de Peñarrubia, en la zona del monte Hozarco.

Este monte aloja un bosque mixto de hayas -Fagus sylvatica- en la parte alta, mientras en la baja la componen extraordinarios rodales de castaños -Castinea sativa- centenarios. Frente a la esbeltez de los primeros, los segundos han sido trasmochados a unos cuatro metros de altura, para impedir su crecimiento en altura y favorecer su desarrollo lateral, a fin de poder aprovecharlos.

                                        Ejemplo de castaño trasmochado 

En el recorrido nos encontramos a ambos lados unas construcciones circulares, la mayoría de ellas en buen estado, construidas en piedra seca de unos 1,5 m. de altura, de unos 2,5 metros de diámetro y dotados de unas portadas de acceso muy estrechas. Estas construcciones se llaman carriles en Cantabria, cuerries en Asturias o ericeras en Navarra.


                                       Carril del monte Hozarco

Estas edificaciones eran lugares habilitados en los castañares como almacenes de castañas envueltas en sus erizos, que las protegen. El sistema consistía en que, una vez vareadas, eran recogidas del suelo mediante unas pinzas de madera, para depositarlas en los cestos. Estos eran trasladados a los carriles para, una vez llenos, cubrirles con helechos y ramas secas, a fin de protegerles de los animales silvestres.


                              Restos de un carril. Al fondo castaño trasmochado 

Esta forma de almacenar las castañas permitía mantenerlas en buen estado de conservación durante unos cuatro o cinco meses. Se vareaban en octubre y podían conservarse hasta la primavera.  De esta manera, según las necesidades, se iban sacando por la portada, lo que permitía disponer de un alimento muy energético.


                                                          

En nuestro recorrido hemos visualizado una decena de ellos. La mayoría en buen estado y el resto algo deteriorados, que cuesta reconocerlos. Observando el castañar como un espacio económico, se puede afirmar que el castañar del Monte Hozarco, ha facilitado en tiempos pasados y durante una larga época, una importante alimentación a los vecinos de Linares, Piñeres y de Navedo, a juzgar por el número de castaños existentes y por el buen número de carriles, para su almacenamiento.

                                                                    

Conservar, e incluso recuperar algunos carriles en no muy buen estado, parece obligado; son elementos de nuestra arquitectura popular.  Si además podemos explicar in situ, cómo funcionaba ese espacio económico en torno al castañar, donde nuestros antepasados perseguían su seguridad alimentaria, sería para nota.   


domingo, 11 de abril de 2021

CUANDO UN CARMONIEGO PATENTÓ LA FABRICACIÓN DE ALBARCAS METÁLICAS

 

Las albarcas o abarcas, como pueden denominarse indistintamente, es ese calzado de madera que tanto se usó en la España húmeda, incluida nuestra región, para realizar determinadas faenas que requerían su uso -en las cuadras, en los prados y en las tierras- muy apropiado para preservar los pies del agua y del barro del suelo, conservando constantemente seco y limpio el escarpín o zapatilla. Era por tanto un calzado sano; caliente en invierno y práctico para caminar por terrenos escabrosos. 

Tanto en Cantabria, como en Asturias y Galicia, ha sido el calzado por antonomasia del campesinado, elaborándose de tipologías diferentes, según cada comunidad autónoma e incluso dentro de cada una de ellas. Fue tal la importancia de este calzado en Cantabria, que en el 2018 su elaboración fue declarada Bien de Interés Cultural Etnográfico Inmaterial. 

En nuestra región destacó en su fabricación el pueblo de Carmona. Ya en el siglo XVIII, había según el Catastro del Marqués de la Ensenada, diez y nueve abarqueros, de ochenta y tres vecinos que eran en total. 

Un carmoniego de nombre José Cosío González en 1919 y 1922 solicitó patentar por veinte años y para toda España, la fabricación de abarcas, pero en este caso metálicas.

                              
                             Uno de los planos que acompaña a la solicitud de patente

La primera solicitud titulada: un sistema de abarcas o almadreñas metálicas la fundamentaba en que el uso generalizado de este tipo de calzado en la provincia de Santander y que en un espacio de tiempo relativamente corto se habían calculado en 12.000 m3 de madera empleada en su fabricación. 

Citaba que: la abarca de hierro, aluminio u otro metal de 1 mm de espesor o mayor según se vea, mantiene los tres pies para alojar los tarugos, en este caso de madera para aligerar el peso de la abarca y que la parte delantera, para evitar abollones, se recubrirá bien de cuero, goma o de una chapa de madera.


                                   Cabecera de la memoria de la  solicitud de patente. Año 1919

Las ventajas que relataba eran que: pueden fabricarse de una manera más perfecta y acabada, que su limpieza será muy fácil, que no sufrirá deformaciones debido a los cambios de temperatura, lo que evitara se salga el tarugo como ocurre con las de madera y el que se rajen cuando después de humedecerlas se exponen a la acción de los rayos solares


                                                          Otro plano de la solicitud 

Su absoluta impermeabilidad, hace que sea el calzado higiénico por excelencia y si bien es verdad que el metal impide la transpiración hay que tener en cuenta que la abarca se usa siempre sobre un calzado ordinario, generalmente la zapatilla de paño, el típico escarpín o la alpargata, con objeto de descalzarlas antes de penetrar en las habitaciones de las viviendas, por cuya razón necesita cierta holgura, lo que permite que al andar levante un poco el talón del pie sobre la abarca, favoreciendo constantemente la ventilación. 

Y continuaba manifestando que: este invento trata de restar la mano destructora de los montes tan castigados por el leñador y el maderero. Por último, cerraba la solicitud de la patente manifestando que: la abarca metálica puede durar unos cinco años frente a la de madera que apenas dura uno.

La segunda solicitud la realiza tres años más tarde, en junio de 1922. La patente la denomina: un nuevo sistema de chanclo metálico o albarca. Los fundamentos de la solicitud son muy parecidos a los de la anterior, así que no los repetiremos.


                                   Cabecera de la memoria de la segunda solicitud . Año 1922

VALORACIÓN DE LAS PATENTES 

1º Que un ciudadano de un pueblo pequeño de la Cantabria profunda, en plena utilización del calzado de madera como son las albarcas, las almadreñas, o las zocas gallegas, patente la fabricación de este calzado en metal para toda España, es propio de un visionario o de un emprendedor, como lo llamaríamos ahora.  

2º Sin embargo, aparte de ganarse no pocos enemigos entre sus vecinos y artesanos del resto de la región, parece que sus patentes no tuvieron eco. No se conocen abarcas metálicas utilizadas. 

3º Los 12.000 m3 de madera que se gastaban ¿por año?  en su fabricación, me parece exagerado. Equivale a tumbar 12.000 árboles de 20 cm. de diámetro y 3,5 metros de altura al año. De cualquier manera, la madera frente al hierro era una materia prima abundante, a pie de puerta y además renovable.


                                                 Plano que acompaña a la segunda solicitud

4º En cierta medida, las patentes de nuestro paisano aguantan un análisis DAFO. El atrevimiento de las mismas, seguramente, ha sido tratar de sustituir un material tan rural como la madera, por otro foráneo como el hierro, lo que anulaba y empobrecía a multitud de fabricantes, así como a los procesos y las herramientas clásicos utilizados.

POSDATA 

Nos gustaría conocer a algún descendiente de José Cosío, que nos hablase de él. Por nuestra parte le regalaríamos los expedientes de las dos patentes –memoria + planos-. Se nos localiza en Cades o a través del messenger de Facebook.